Colegio de Contadores Públicos de Zacatecas
Por: C.P.C. Víctor Manuel Rentería Mier
Fundador del Colegio de Contadores Públicos de Zacatecas, A.C., y Maestro Emérito de la Unidad Académica de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

El campo de la Contaduría Pública en Zacatecas era virgen, no había profesionistas de ésta especialidad y el público en general no estaba acostumbrado a contratar sus servicios.

Los que nos iniciamos en aquellos tiempos en el ejercicio de la profesión nos topamos con serias dificultades al tratar con la clientela, ya que por estar poco difundida la labor que desarrollaba un Contador Público, los empresarios, pensaban que una vez contratados nuestra obligación era solucionar toda clase de problemas que se presentaban.

De ésta manera, cuando actuábamos dentro de una empresa la hacíamos no sólo de Contadores, sino de Abogados, recuperando cuentas vencidas, de Ingenieros Industriales sugiriendo la mejor instalación de las plantas y oficinas, de Administradores de Empresas con las funciones que les son inherentes a estos profesionistas, y hasta de paño de lágrimas de algunos empresarios, en épocas críticas.

Por ésta razón al abrir mi Despacho Contable en 1971, tuve tiempo suficiente para planear la constitución de un organismo que aglutinara a los Contadores diseminados en el estado de Zacatecas y tener con quien comentar sobre tópicos de la profesión.
Me remonto a esas fechas de grata memoria para mí, y es así como después de un tiempo de búsqueda de contadores Públicos en nuestro estado, localicé a los hermanos Nahle en Río Grande, a Eduardo Lara en Fresnillo, a Armando de Lara en Jerez y en la capital a los señores colegas: Borrego, Zesati, López, Buenrostro, Rentería, Barceló, Sra. Ornelas, que a pesar de que en su mayoría no ejercía la profesión, ya que se dedicaban desde aquel entonces a sus prósperos negocios, sí accedieron con gusto a formar el Colegio.

De tal suerte que se logró reunir a 15 Contadores que era el mínimo requerido por la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública.

Al estar afiliados en aquel entonces a los Colegios de Durango y de Guadalajara, solicitamos a éstos Colegios sus documentos básicos a fin de tomar directrices para la elaboración del Acta Constitutiva y Estatutos del Colegio de Contadores Públicos de Zacatecas, para lo cual llevamos a cabo reuniones frecuentes con la finalidad de revisar el proyecto hasta llegar a su aprobación final. Fue en octubre de 1971 cuando vio la primera luz este querido Colegio.

Aprovecho este espacio para hacer un reconocimiento a los colegas de aquella década que no importando la distancia desde donde residían, se trasladaban a Zacatecas puntualmente a las reuniones a que se les convocaba.

Tuvimos que hacer varias visitas a las oficinas del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) en la ciudad de México, entrevistando a los Directivos del organismo nacional, para finalmente lograr la incorporación del Colegio al Instituto, como una federada más. Igualmente ocurrimos a las oficinas de la Secretaría de Educación Pública para la autorización y reconocimiento de nuestra Asociación como Colegio Profesional.

Con el paso del tiempo y observando la superación del Colegio hasta nuestros días, podemos afirmar que valió la pena el tiempo y esfuerzo dedicados, para plantar los cimientos de este organismo.

Con satisfacción y agrado ahora veo a un Colegio en constante crecimiento en calidad y cantidad de sus integrantes, en la imagen que han proyectado en la comunidad, tanto en el ámbito local, regional e inclusive nacional.

Gracias a la preparación y capacidad de los socios, por sus propios méritos han logrado escalar altos niveles, unos como conferencistas destacados, otros ocupando puestos en Comisiones y en Consejos regionales y nacionales; otros más en puestos de la Administración Pública. Colegas muy destacados también laboran como docentes en la formación de nuevas generaciones de contadores y otras más ocupando puestos importantes en el sector privado.

Rindo tributo a los 19 Presidentes que hasta la fecha han llevado las riendas del Colegio, gracias a ellos y a sus respectivos equipos de trabajo, han hecho que la institución alcance un elevado nivel de prestigio, consolidando al Colegio como un organismo que vela por los intereses de la comunidad en el área de su especialidad, los estimados colegas: Manuel Buenrostro, Enrique Enciso, Carlos de Alba, Javier Márquez, José Antonio Martínez, Héctor Santoyo, Pablo Esparza, Graciela Espino, Gustavo Pérez, Raúl García, Juan Antonio González, Luis Alfonso Santos, Guillermo Huízar, Alberto Madrigal, Ernesto Acosta, Salvador Santillán, Tere Villegas, Nicolás Castañeda y ahora Salvador Llamas Raigosa.

Cabe añadir que en la época de constitución del Colegio se iniciaba formalmente la Escuela de Comercio y Administración de la Universidad Autónoma de Zacatecas, de tal forma que varios de los socios iniciales del Colegio llegamos a impartir materias en dicha escuela, ya que antes eran los Contadores Privados y los Abogados quienes las impartían.

Poco a poco fueron dándose a conocer cada vez más y más las funciones propias del Contador Público, tanto por la difusión de imagen que fue proyectando el Colegio en la comunidad, como por la llegada de firmas nacionales de Contadores a realizar Auditorías para fines fiscales.

Los primeros años del Colegio, como todo organismo en embrión, tuvo sus altibajos que fueron siendo superados hasta llegar a los que es actualmente: un organismo reconocido ampliamente en la comunidad por las autoridades gubernamentales, empresarios y la comunidad en general.

La actuación de los sucesivos Consejos Directivos que ha tenido el Colegio, merecen mención especial ya que gracias a su entusiasmo y entrega han consolidado y dado fuerza a nuestro Colegio.

Vaya desde estas líneas una felicitación y agradecimiento especial a todos ellos y a la totalidad de los socios que han pasado por su seno.

Hago votos porque cada uno de los miembros, actuales y futuros de este Colegio, observe siempre las normas de ética profesional que nos rigen.

Que no se dejen seducir por la gloria efímera y pasajera de la obtención de un recurso económico, en contra de estas normas.

Lo material viene y se va, lo afectivo es perdurable, no sólo hasta el final de nuestra existencia terrenal, sino trascendiendo al más allá.

La satisfacción del deber cumplido y la recompensa final la tendremos, aún sin ser visible para nuestros semejantes y para la comunidad en que vivimos.

Al término de nuestros días haremos un balance final con nuestros actos positivos, buenos, de justicia, de lealtad, de bondad verdaderos del lado del activo y nuestros actos negativos, irreales o perversos del lado del pasivo, esta balanza nos dirá si tenemos un capital contable a favor o en contra.

Esto no para aquí, ya que este estado de situación personal, elaborado por cada uno de nosotros, va a ser auditado por cada uno de nosotros, va a ser auditado por alguien superior y calificado quien verá si clasificamos correctamente en activos lo que así creímos que eran y en pasivos los demás actos;… dará su veredicto final, en este dictamen final no tendremos oportunidad alguna de tratar de modificar sus resultados.

El Juez Universal, el Auditor que está revisando nuestra contabilidad aquí en la tierra, es insobornable, no se equivoca, nos dará a cada quien lo que justamente merezcamos… y de qué valieron en ésos momentos las glorias, los recursos monetarios, los aplausos sin soporte real que hayamos recibido en el mundo…se reducen a la nada, a lo fatuo, a lo inútil.

Por eso exhorto a todos los Colegas a que actuemos siempre con apego estricto al Código de Ética Profesional y a las normas morales y sociales, quitándonos de toda vanagloria, ambición de dinero, de poder o de influencia.

Es lo mejor que podemos y debemos hacer en bien nuestro, de la comunidad y de las personas a quienes nos debemos, de las personas que nos rodean, de nuestros seres queridos.